La brisa caliente sobre mi cara, un calor asfixiante, un sofoco en el cuerpo, el polvo reseco en el ambiente, no hay humedad en el viento. Calles calientes, asfalto negro, edificios sin parar, coches retumban en las pistas, el ruido de una ciudad, ruido desorientador, aroma a humo, aroma de ciudad.
Atras queda el campo, en el que solia recorrer con los amigos, el campo del trasplanto de arroz, campo que nos daba vida, nos daba comida y trabajo, dinero para estudiar y comer, dinero ganado gota a gota del sudor duro del campo, una espalda adolorida y brazos cansados, niñez madura, niñez de adultez, cuerpo ennegrecido por los rayos del sol, curtidas manos del trabajo duro del campo, niños haciendose hombres, risas y gritos en el campo, los niños han vuelto a ser niños, corren por el campo en busca de algun arbol frutal, una mochila, una bolsa, llenando de mangos, guaba, palillo, almendras, ciruelas, alguna gechas para llevarlas a casa y convertirlas en consevas de ciruela, mangos verdes con sal, la pepa de la almendra rompiendola para arrancarle el coquito y comerlo y disfruta de su sabor semiamargo semidulce, una acequia de ducha, limpiando los cuerpos de la tierra adherida a ellos, un rato de juegos acuaticos, risas y fantasias, niños disfrutando de un buen baño reconfortando esos pequeños cuerpos cansados, para retomar el camino de vuelta a casa, unas horas mas de camino hasta llegar a casa y descansar, pues la tarde aun es temprana y despues un partido de futbol no vendra mal, sin zapatos en las calles, dos piedras son las porterias, gol de rodilla para abajo, todos sueñan ser estrellas de futbol, todos son grandes futbolistas, la tarde cae y es hora de cenar, la comida caliente en casa bajo la luz de las lamparas(aun no llega la luz electrica al barrio); come la familia entera, no se habla todo callado(en la mesa no se habla es la predicacion de los padres); se recoge la mesa y a salir a la calle en busca de los amigos a seguir jugando que la noche aun es joven, cerca de las 11 de la noche, hay que ir a dormir mañan espera otra madrugada para ir al campo a trabajar, la luz de la luna(aun esta oscuro), y salen niños a trabajar, con adultos y jovenes todos mezclados, aqui todos son hombres(sin discriminacion de sexo) y la historia otra vez se repite.
Recuerdos de un dia normal de verano en un barrio de mi Perú, el barrio Santa Lucía, en el pueblo de Ferreñafe, el aroma del campo que limpia los pulmones, que llena el espiritu de alegrias, pueblo de campesinos humildes y trabajadores, donde los niños se vuelven hombres, a la sombra de los mangos y algarrobos, donde las madres salen a las calles a llamar a sus retoños para venir a comer o cenar, donde los padres enseñan a sus hijos la naturaleza y lo que ella nos ofrece, donde unos postes son las porterias y todos jugan a ser especiales, donde un parque es el centro de reunion de jovenes niños y adultos, un domingo, vueltas y vueltas alrededor de sus ruedas, donde todos se saludan, donde surgen los primeros amores, las primeras decepciones, donde un beso sabe a gloria, bajo la atenta mirada de la patrona Santa Lucía que mira desde su altar de la Iglesia del pueblo.
Asi es el aire del pueblo, el aire puro y suave, ese aire reconfortante, que llena el alma de sueños, despierto de estos minutos de sueños y recuerdos, y me veo otra vez en la gran ciudad, todo es caos y desorden, todo es calor y reseco, no hay pureza en el ambiente, no hay frutos que recoger, no hay arboles que me cobijen, no hay arrozales que trasplantar, no hay niños corriendo en sus calles, no hay risas no hay alegria, solo queda tener esa alegria en mi alma y llevarla conmigo en mis recuerdos, llevar el aire de pueblo, el aire de mi pueblo...